Unas dos semanas atrás, un portavoz
de una de las organizaciones que representan a los directores
escolares se pronunció en contra de las peticiones
que hace la Federación de Maestros en la Propuesta
de Convenio Colectivo preparada por el magisterio. Solicitaba
dicho portavoz, participar en las negociaciones y amenazaba
con que los principales de escuela renunciarían en
masa si el patrono accede a los reclamos de la Federación.
Nos extraña esta actitud, primero por que entendemos
que no representa el verdadero sentir de la mayoría
de los directores escolares.
En segundo lugar, el director de escuela que verdaderamente
se preocupa por la educación sería uno de los
más beneficiados de aprobarse las propuestas entregadas
al patrono en nombre del magisterio puertorriqueño.
Cualquier director de escuela debiera sentirse más
que feliz de dirigir un plantel donde haya un trabajador social
y un orientador por cada 200 alumnos, un psicólogo
escolar, donde el tope sea de 15 estudiantes por grupo y donde
haya los recursos humanos y materiales necesarios para un
proceso educativo de excelencia. Nos preguntamos: ¿En
qué perjudica esto a los directores?
Con el tope de 15 por grupo, el maestro y la maestra podrán
ofrecer ayuda individualizada a cada estudiante. De esa manera,
mejorará sustancialmente el aprovechamiento, el aprendizaje
y las notas, que es lo que todo el mundo quiere. ¿O
es que el mencionado portavoz de algunos directores se opone
a eso? Cada escuela sería mejor si contamos en cada
plantel con maestros de bellas artes, salud y educación
física suficientes para que los estudiantes reciban
diariamente esas clases. De aprobarse nuestra propuesta, habría
un maestro itinerante en cada escuela elemental y un equipo
itinerante por distrito para secundaria garantizando que los
estudiantes no pierdan clases. ¿Por qué un buen
director se va a oponer a esto?
Al director le conviene tener un plantel con salones suficientes,
equipados, debidamente iluminados y ventilados. Le conviene
que el Departamento provea todos los textos, equipo y materiales
necesarios para un buen proceso educativo. ¿Cómo
se van a oponer a nuestra petición de que los salones
de educación especial cuenten con los equipos de acuerdo
al impedimento y que se elimine el papeleo para que los maestros
se dediquen de lleno a la enseñanza? ¿Cómo
oponerse a que se nombre el personal administrativo necesario
para esas funciones?
A cualquier patrono le conviene que se eliminen los graves
problemas de contaminación por gases, aguas usadas
o asbesto. Les conviene que el Departamento garantice la salud
y seguridad del personal y de los estudiantes por que eso
puede salvar vidas, incluyendo la del mismo principal. Cualquier
director debe sentirse contento de contar con una escuela
libre de todo riesgo a la vida y seguridad.
Por otro lado, a todos nos conviene, incluyendo a los directores,
que cuando comiencen las clases cada año, todos los
maestros y maestras, todo el personal, esté nombrado
para que no se queden estudiantes sin clases. A todos nos
conviene que se nombre al personal de acuerdo al principio
de mérito plasmado en la existencia de un estricto
orden de turnos. ¿Cómo van a oponerse a eso
que es ley?
Pero más importante aún, a cualquier director
le conviene que se respete la autonomía escolar, que
se organice la escuela a través de un proceso que sea
ejemplo de democracia y donde se garanticen los recursos suficientes
a tono con las necesidades del estudiantado respetándose
lo que pida y apruebe el Comité de Organización
y la facultad. ¿Qué director no se sentiría
feliz de contar con maestros que luchen por lo mejor para
su escuela en beneficio de los hijos del pueblo?
En cuanto a la disciplina, proponemos un proceso donde más
que suspender al estudiante, se le ofrezca la ayuda especializada
que lo ayude a superar el problema de conducta. ¿Por
qué oponerse a eso? Nuestra Propuesta de Convenio solicita
que el magisterio tenga la oportunidad de asistir a talleres,
cursos y orientaciones para capacitarse mejor y dar lo mejor
de sí. Solicitamos dos periodos de capacitación
para cada maestro de elemental para que estos puedan dedicarse
de lleno a sus estudiantes cuando éstos lleguen al
salón teniendo los materiales preparados.
¿Por
qué han de oponerse los directores a que se pague el
plan médico al magisterio? ¿Por qué van
a oponerse a que los maestros y maestras reciban un salario
justo de $3,000 mensuales y un aumento porcentual ajustado
al costo de la vida? Exigimos además que se despolitice
el sistema educativo. ¿Se oponen a eso?
Si como resultado de una buena negociación se aprueban
las propuestas del magisterio, cada director de escuela tendrá
a su cargo una mejor escuela, segura, cómoda y feliz
donde se sienten las bases para que todos y cada uno de los
hijos de nuestro pueblo obtenga una educación de calidad.
Por eso decimos que el Convenio propuesto contiene las bases
para resolver los graves problemas que afectan la educación.
Es un Convenio para una reforma educativa de verdad. ¿Quién
se opone a eso?
Sabemos que el magisterio y la comunidad escolar se mantendrán
alertas y en pie de lucha defendiendo estas propuestas en
beneficio de todo el pueblo puertorriqueño.